Que queremos y a donde vamos

Aprendimos que la democracia no puede prescindir de nosotros, que tenemos mucho para aportar. Y que tenemos la obligación de hacerlo.
Somos sensibles con los que sufren y tenemos el conocimiento y la fortaleza necesaria para vencer las adversidades.
Somos ciudadanos del mundo, tenemos conciencia de la importancia relativa de nuestro país en el planeta y de la necesidad de pensar nuestro futuro en el marco de tendencias globales.

Sabemos que hoy es tiempo de construir más puentes que paredes.

No aceptamos ni aceptaremos la antinomia en la que nos quiere embarcar el discurso Krichnerista.
En la intolerancia se encuentra en el origen del odio.
Si no es detenida a tiempo, puede tener consecuencias que los argentinos hemos conocido muy bien en el pasado.
Hemos aprendido que en democracia es imposible calificar a quien piensa distinto como enemigo.

La violencia, verbal o física, son el único enemigo.
La democracia es un lugar para construir alternativas políticas proviniendo de sectores diferentes en el que se puede llegar a la concreción de los objetivos mediante consensos y no desplazando al que piensa distinto

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