200 años y una agenda posible
NOta de opinión de Fabio Quetglas
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Sería bueno pensar una agenda "no coyuntural" para el Bicentenario. Hay cuestiones que no podemos dilatar. Por ejemplo, construir una arquitectura institucional orientada por nuestra experiencia; hacer un gran pacto de previsibilidad fiscal para no depender de un precio internacional; dotar al Mercosur del carácter que aún no tiene, para incidir globalmente; enfrentar como causa nacional la superación de la pobreza; mejorar los servicios educativos públicos y definir una forma más transparente de financiamiento de la política.

Hay otros temas que nos pueden parecer algo marginales, pero que seguramente van a constituir "nuevas centralidades políticas". Sólo para iniciar el debate, veamos ejemplos:

1. La explosión poblacional en Asia y los desastres ambientales producirán movimientos de personas. Las sociedades más abiertas, más dispuestas a integrar, serán las más gobernables y más productivas. Argentina debe resignificar el lugar de la nueva inmigración.

2. La gestión de los activos ambientales y del equilibrio entre las necesidades de corto y largo plazo, sumado al cambio de la matriz energética (incluyendo el consumo) implica revisar modelos constructivos y expansión urbana.

3. Superar las políticas sociales repetitivas, en un contexto de alta transformación del empleo, las familias y los modos de relación.

4. Incorporar a la agenda social el sentido del riesgo exógeno, que es estructural. Hay que pensar respuestas a los riesgos emergentes: desde la internacionalización de las redes delictivas a la evolución de las pandemias.

5. Debemos ir hacia una alimentación más diversa, más próxima, más fresca, menos industrial. La salud y la calidad de vida lo agradecerán.

6. Nuestra organización territorial debe perfeccionarse para evitar los desequilibrios extremos. Hay que relocalizar la política fortaleciendo los gobiernos locales.

Estos ítems son parte de una trama sobre la que habrá que reflexionar y actuar: convivencialidad, gobernabilidad, competitividad, creatividad, inclusión, ciudadanía.

Artículo de Fabio Quetglas. Publicado en Clarín

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