La ejecución de los diversos programas sociales demanda disponer de herramientas de gestión que permitan asegurar el cumplimiento de los principios de eficacia, eficiencia y equidad en el otorgamiento de los beneficios previstos en dichos programas.
La disposición y administración de la información referida a los/ as beneficiarios/ as de los programas sociales, como del sistema de Salud, constituye uno de los componentes insoslayables de una gestión transparente, moderna y responsable.
Cuando hablamos de un Registro Único de Beneficiarios, nos estamos refiriendo a una base de datos construida a partir de la identificación de los beneficiarios de los distintos programas o subsidios sociales municipales o gestionados por el Municipio.
Esta base consolida la información aportada por las diferentes unidades ejecutoras de programas de acceso a soluciones o asistencia de tipo social, a los fines de evitar omisiones o superposiciones posibilitando de esta manera una mejor utilización de los Recursos humanos y materiales.
Representa un modo de colaboración y coordinación interinstitucional entre los distintos prestadores/ asignadores de beneficios que apunta a mejorar la calidad de gestión y el nivel de satisfacción de la demanda.
El objetivo primordial de un RUB no es la vigilancia ni la restricción de prestaciones sino la distribución más equitativa de los recursos del Estado.
Claro está, en esta tarea el Estado no está ni debe estar solo.
En primer lugar porque no es el único asignador de beneficios provenientes de su presupuesto y en segundo lugar porque siempre es sano un monitoreo externo que le exija una mejor rendición de cuentas.
